viernes, 15 de mayo de 2015

HABLAMOS DE… PANTALLAS

Cuando hablamos de las niñas y niños del cole en las distintas reuniones de profes (sí, hay unas cuantas) suele salir a colación las dificultades para prestar atención o para concentrarse en las explicaciones, al hacer las tareas… Decimos “es que se distrae con facilidad”, “no escucha a la profe ni a sus compañeros/as”, “tiene despistes”, “no le motiva nada”…

Al intentar buscar las causas de estos comportamientos, entre los sospechosos habituales siempre están ellas: las pantallas. Las pantallas y monitores de todos los aparatos que conviven con nuestros peques: la tele, la tablet, las consolas, el móvil (primero el de papá o mamá y luego el propio).

Está claro que Ellos (y ellas) son distintos a cómo eramos la mayoría de sus madres, padres o profes, hay quienes les llama “nativos digitales”. Y es que no es extraño ver a un bebé que apenas habla deslizar el dedo por la pantalla del Smartphone de sus papás para ver fotografías o a un adolescente Whatsappear con sus amigos mientras descarga una canción de iTunes y dice que hace los deberes.


Son distintos, sus cerebros funcionan de otro modo. Las experiencias ambientales son las que configuran cómo es y cómo funciona cada cerebro. Se activan distintas conexiones neuronales cuando caminan por la arena de la playa, intentan meter un objeto en una caja demasiado pequeña, cantan o ven Peppa Pig. Los circuitos que más se activan se hacen más fuertes y las conexiones que no se utilizan desaparecen. De eso se trata la plasticidad neuronal.

Hay investigaciones que relacionan, por ejemplo, la exposición temprana (antes de los tres años) a la televisión con las dificultades de atención (Healt en EEUU o Landhuis en Nueva Zelanda). En otras (Carmona en Barcelona, citado aqui) se observa que los niños diagnosticados con TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad) –Nota para mi: otro día hablamos de TDAH- tienen alterados los mecanismos de motivación y refuerzo. Para que nos entendamos, lo que descubrieron es que los niños con dificultades graves de atención en el colegio y en casa no las tienen cuando se sientan ante una pantalla porque ésta les ofrece los estímulos continuamente cambiantes y refuerzos inmediatos ("pasas de pantalla", "ganas vida extra"…) que sus cerebros necesitan. Pero la vida no es un videojuego…

Entonces ¿qué hacemos?

  • ¿Intentamos que la escuela sea tan atractiva e interactiva como las pantallas? ¿es eso posible? Ericsson defiende que sí.
  • ¿Protegemos a los niños y niñas de la sobreestimulación de las pantallas? Los empleados de grandes empresas relacionadas con la informática como Apple o Google ya eligen escuelas con esas viejas nuevas pedagogías que apuestan por un aprendizaje más experiencial (leélo aqui).

Como siempre, como en todo, la respuesta quizás esté en el equilibrio.


3 comentarios:

  1. Perdonad, no he encontrado el vídeo de Ericsson en castellano. Podeis ver una versión con subtitulos aqui: https://www.amara.org/es/videos/3TIynqI7RgqU/es/406507/

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  2. Muy buen artículo. Esto si que tiene un buen peso, lo comparto....

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  3. El artículo es muy interesante, está bien valorar los diferentes puntos de opinión.
    No podemos negar las nuevas tecnologías y el impacto de éstas, pero como en casi todo, el equilibrio puede ser la respuesta.

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